Maratonistas relatan su experiencia

Víctor Aravena y Daniel Estrada corrieron por segunda vez en sus vidas un maratón y en esta ocasión lo hicieron ante la mirada de todo el mundo.

Llegaron a Río el jueves 4 de agosto, un día antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, y fueron los últimos de la delegación chilena en competir. Eso les dio tiempo para aclimatarse y seguir afinando los últimos detalles de su participación.

“Cuando llegamos ya habían hartos deportistas en la Villa y se sentía el ambiente de los juegos. Para nosotros fue bueno llegar antes porque teníamos que acostumbrarnos al calor y la humedad”, recuerda el calameño Estrada.

Durante esos 15 días antes del maratón, los deportistas recorrieron varios kilómetros en una pista 2.600 metros que había en la Villa Olímpica. Las distancias y el tráfico complicaron los traslados por lo que ellos prefirieron quedarse en el exclusivo sector deportivo. “Con Víctor decidimos entrenar en la pista de la Villa porque para llegar al sector de entrenamiento, era más de una hora de viaje. Lo pensamos bien y optamos por no desgastarnos en esos trayectos. Nosotros no dependemos de una pista, sino que de la distancia”, continúa el deportista.

Además de los entrenamientos, también tuvieron tiempo de ver las otras competencias y conocer a otros grandes deportistas.

“Disfruté mucho viendo las otras pruebas del atletismo. Por ejemplo a uno que ya había podido ver en el mundial de Beijing fue a Mo Farah y ahora no me lo quería perder. Siempre es un gusto verlo y uno tampoco sabe si volverá a tener otra instancia como ésta”, relata Aravena.

A correr

El día de la carrera la emoción y ansiedad eran grandes, pero ambos tenían la confianza de haber entrenado al máximo: “El día en que corrimos estaba tranquilo. Hice una preparación a conciencia, entrené mucho. Podía fallar en otra cosa, pero sabía en las condiciones en que llegaba a Río”, continúa quien pasó a la historia del fondismo nacional.

Los atletas MDS destacaron el apoyo que tuvieron durante los 42 kilómetros 195 metros de chilenos que los animaron con banderas y gritos y también de muchos brasileños que los alentaron. “Nos gritaban ‘Alexis’, ‘Valdivia’, ‘chilenos’. Eran gritos a favor de Chile, me sentí muy apoyado durante el recorrido”, cuenta entre risas Estrada. Mientras que Aravena lo sintió de la misma manera: “Fue rico escuchar el Ceacheí, que es conocido en todo el mundo. Los brasileños no sabían mi nombre, pero me gritaban ‘Valdivia’, ‘Mago’. Fue divertido”.

La entrada al Sambódromo fue la culminación de esta gran aventura olímpica y de equipo, según revela Estrada. “Teníamos como misión llegar a la meta; sí o sí teníamos que llegar. Uno no saca nada con clasificar a unos Juegos Olímpicos y no terminar la carrera”. Y agrega que “me pasaron la bandera unos metros antes de la meta. Fue muy emocionante”, cuenta quien llegó en el puesto número 98 con un tiempo de 2:25:33.

Para Víctor la llegada fue aún más emotiva, ya que pasó a la historia de nuestro deporte cronometrando el mejor tiempo olímpico con 2:17:49 en el puesto número 42. “Entrar al Sambódromo fue muy emocionante. Se habló mucho de nuestra participación, había poca confianza en lo que pudiéramos lograr. Por eso llegar y cumplir de buena manera por mi país, representando a todos los chilenos, fue súper emocionante. Siempre he dado lo mejor por mi país y lo seguiré haciendo”, relata el histórico Aravena.

Apoyo de la CMDS

Ambos deportistas coinciden en la falta de confianza que había en su participación, pero sin duda destacan a quienes sí los han apoyado en su carrera, como lo ha hecho la Corporación Maratón de Santiago con su plan de becas Atletas MDS.

“Yo quiero felicitar a la Corporación por este apoyo que nos entregan, porque lo que ellos hacen por nosotros, no lo hace nadie. Es muy positivo y ojalá otras entidades se pudieran motivar y copiar esta idea, que puedan apadrinar a niños que más adelante nos puedan representar. Yo creo que van a salir varios campeones de aquí”, destaca el coronelino.

Por su parte, Estrada también resalta la importancia de este proyecto: “Hay un apoyo constante de la Corporación. Siempre nos preguntan qué nos falta o qué necesitamos porque, más allá del aporte económico que nos dan, que es algo constante, es una entrega de confianza hacia nosotros y eso es muy importante. Yo les agradezco este apoyo y seguiré trabajando de la misma manera para seguir superándome”.

Más allá de la competencia

La dupla del fondo masculino también tuvo anécdotas en su aventura olímpica. “Nos encontramos con la leyenda Bernard Lagat en la Villa, le pedimos una foto y nos preguntó qué prueba hacíamos, le respondimos que maratón y nos hizo una reverencia… no hallábamos qué decir. Que una estrella mundial del atletismo nos haga un gesto así fue impresionante”, rememora Estrada.

Y continúa “una de las cosas que más destaco es que las estrellas mundiales son como uno. Me saqué una foto con Rafael Nadal y fue muy amable, pero me impresionó que no se negó a ninguna foto. Mucha gente se le acercó a pedirle una y siempre aceptó, a pesar de que estaba comiendo”.

Ambos atletas MDS concuerdan en que fue una experiencia inolvidable, tanto en lo profesional como emocional, ya que representar a Chile en un evento de esta categoría es un sentimiento inexplicable.