“Uno tiene que representar a Chile de la mejor forma posible”

El fondista nacional está a pocas semanas de realizar el hito más importante en su carrera deportiva: representar a Chile en los Juego Olímpicos.
El entrenamiento no ha sido nada de sencillo. Tal como cuenta el propio Estrada, en el mes de mayo se fue a concentrar a Cochabamba, Bolivia, junto a su amigo y atleta, Víctor Aravena, y desde el 10 de julio hasta el 2 de agosto lo hará en Cuenca, Ecuador.

“La preparación ha sido bastante ardua. Hemos completado casi 200 kilómetros semanales, considerando que estamos a una altura de 2.550 metros y hemos realizado entrenamiento en subida de 30 a 34 kilómetros subiendo de 2.500 hasta 3.500 metros en la montaña. Ha sido bien completo”, cuenta entusiasmado.
Pese a lo que está viviendo, este profesor de educación física, dos veces ganador del MDS en sus 10K (2013) y 21K (2016), sabe que es un sueño lo que está a punto de vivir, y por lo mismo, intenta no distraerse de su preparación: “Estoy tratando de tomármelo de la manera más tranquila posible. No hay que bajar los brazos por el hecho de haber clasificado. Uno tiene que representar a Chile de la mejor forma posible”.
Y agrega que “a uno le cuesta asumir lo que logró, o sea todavía siento que sigo siendo el mismo de siempre. No por haber clasificado a los Juegos Olímpicos me siento más deportista o diferente como persona. Para mí, es como haber conseguido un objetivo más”.
El 5 de agosto se realizará la ceremonia de inauguración para el certamen y Estrada desfilará en la delegación chilena junto a otros cuatro maratonistas: Érika Olivera, Víctor Aravena, Natalia Romero y Enzo Yáñez. Es ahí cuando el atleta, oriundo de Calama, cree que va a sentir de mejor manera este logro.
“Yo creo que uno recién va a dimensionar lo que realizó el día de la inauguración y cuando comience a ver a los mejores deportistas del mundo, a los que uno ve en la TV, verlos pasar por el lado. Yo creo que ahí lo voy a dimensionar”, asegura Estrada, quien el 21 de agosto correrá por Chile en Río 2016, esperando dejar su huella en la prueba que representa el espíritu olímpico.